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Es un elemento esencial del arte y de la cultura persa, cuya confección se ha convertido en un arte. El tejido de alfombras es sin lugar a dudas una de las más elevadas manifestaciones de la cultura y del arte persas.
El lujo al que se asocian las alfombras persas forma un sorprendente contraste con sus modestos inicios entre las tribus nómadas de Persia. La alfombra era un bien necesario para protegerse del fuerte invierno. Luego, se convirtió en una vía de expresión artística por la libertad que conlleva principalmente la elección de colores vivos y de los motivos empleados. Los secretos de fabricación han pasado de generación en generación.
El Telar Horizontal es el más primitivo de los cuatro. Ahora sólo lo utilizan los nómadas. Consiste simplemente en dos varas de madera entre las cuales se tienden los hilos de lana en sentido longitudinal. Durante el trabajo, los hilos de la urdimbre se mantienen tensos gracias a dos postes atados a las extremidades de cada vara y clavados en el suelo.
El Telar Vertical Fijo, empleado casi exclusivamente en los centros de producción de menor importancia, es también un modelo rústico. Se trata de un marco vertical cuyos travesaños soportan las extremidades de dos varas redondas y paralelas llamadas enjullos. Entre estos dos enjullos se fijan los hilos de la trama. El tejido empieza siempre por abajo. En el trabajo, el obrero está sentado en un tablón que se apoya en los barrotes de dos andamios fijados en los travesaños verticales del telar.
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